miércoles, 6 de julio de 2016

Día 1, 32 de febrero de 6102.

Me gusta mucho el color negro, traer el cabello de colores, las uñas negras, los labios rojos, los ojos tristes y el alma quebrada. El sueño de mi vida: morir. A menudo imagino cadáveres de personas muertas, mutiladas de la peor manera, intestinos, cerebros, riñones podridos, los rostros de las personas atravesados con varillas oxidadas justo en donde van los ojos. También veo corazones embarrados en el piso, hechos mierda porque algún camión que pesa toneladas lo dejó hecho puré al pasar por encima de él. Pero no hay que ser muy listo para saber que cualquier cosa podría hacer más que trizas este órgano vital, algo que pese mas y sea usado con fuerza, podríamos meter al cuore en un molcajete, hacerlo salsa y dárselo de beber a los cuervos o a cualquier otra carroña que ande paseando cerca. A quien sea porque sale a ser lo mismo que cuando te enamoras, bueno supongo. Yo no me considero apta para hablar de amor, siempre que alguien me gusta siento cosas raras en el estomago, entonces corro a la farmacia y compro algún desparasitante para que retire cualquier “lombriz” que me ande provocando los malestares que me hacen sentir de esa manera. Pienso que con eso se soluciona, me siento así cada seis meses, muchas veces ese es el tiempo que pasa para que llegue una persona nueva a mi vida o lo que me tardo en desechar a las personas parasito que ahora son parte del pasado. Como lamento que estén en el pasado y no por lo que puedes estar pensado, la verdad es que ojala no hubieran estado nuca, son personas que dicen que soy rara, extraña, que estoy mal por cualquier situación que ellos sientan incorrecta, ¿Pero mo se les ocurre que puedo estar mal? Yo entiendo, ellos y ellas llevan toda su vida viviendo de una manera, luego llegan y me conocen y ven en mi todo el mal, todo lo que les dijeron que estaba mal, yo lo soy. Pero, ¿Qué tienen en la cabeza en lugar de materia gris para razonar? El hecho de que algo o alguien sea diferente no quiere decir que está mal y ni soy tan diferente, carajo soy igual a la pila de personas que se sienten así, pero sólo por el sentimiento que hay en común: inadaptación. Llevamos siglos viviendo así, aunque tengamos 13, 14, 19 o los años que sean, siempre se hace eterno el tiempo cuando no encajas pero cuando menos te lo esperas te llega la noticia de que ya eres un adulto fracasado o un viejo decrepito, que no hizo nada interesante con su vida por algunas cualidades de las que quisiera yo carecer; procrastinación, desidia seguido de las ganas de vivir que tengo, deberías ver mi cara de alegría al saber que despierto respirando.
           


                

Pasaron seis meses ya de ese escrito y heme aquí, tratando de quitarle lo especial, solo lo había leído una persona, ahora esta aquí, en donde cualquier persona, de cualquier lugar lo pueda leer. Lo siento Mistah(tu sabes quien eres), ya murió.